¿Qué es el síndrome de la fosa posterior?

El síndrome de la fosa posterior es una colección de síntomas que pueden ocurrir después de la extirpación quirúrgica de una masa en la región del tronco cerebral. Los síntomas ocurren generalmente tan pronto como 24 horas después de la cirugía y pueden tomar hasta cinco días para aparecer. Pueden oscilar de leve a bastante grave, e incluyen afasia, mutismo, dificultad para tragar, problemas de movilidad y problemas de movimiento ocular. Típicamente, es más probable que los tumores ocurran en la región de la fosa posterior del cerebro de los niños.

La región de la fosa posterior contiene el tronco cerebral, que es responsable de controlar la respiración, la regulación de la frecuencia cardíaca, la dilatación y la constricción de los vasos sanguíneos, y dar a una persona la capacidad de permanecer durante un período de tiempo, así como caminar. Movimientos musculares finos y la capacidad de mantener la atención a una situación son también funciones vitales del tronco encefálico. En un niño diagnosticado con síndrome de fosa posterior, una o más áreas del tronco encefálico han sido afectadas.

Un niño con esta condición se presentará con síntomas de afasia, o dificultad para formar palabras y luego vocalizarlas. Los niños también pueden experimentar el mutismo, que es la incapacidad o falta de voluntad para hablar. Dificultad para tragar, o disfagia, puede ser mortal y necesita ser abordado de inmediato. Algunos niños pueden experimentar dificultad para mover un lado de sus cuerpos o tener una disminución marcada en la movilidad. Además, las parálisis de los nervios craneales pueden causar movimientos oculares extraños y miradas fijas que no son apropiadas.

Una familia tendrá que aprender a lidiar con los cambios físicos y mentales que está pasando un niño con este síndrome. Con el reconocimiento temprano de este síndrome, los niños pueden comenzar la terapia intensiva y disminuir la duración de las estancias en el hospital.

Un artículo publicado en noviembre de 2004 en The Journal of Neuropsychiatry & Clinical Neurosciences se centró en los aspectos conductuales causados ​​por el síndrome de la fosa posterior. Se encontró que esta es una condición bastante rara, que afecta sólo al 0,08% de los niños que han sido sometidos a cirugía a la región posterior de la fosa. Se encontró que los niños afectados sufren de cambios en el estado mental, como ser retirados y apáticos para tener berrinches de pleno derecho.

No existen factores de riesgo identificables para desarrollar este síndrome. El tipo de tumor que un niño tiene, la ubicación exacta y la edad del niño no se consideran factores en la determinación de un niño que está en riesgo. La excisión quirúrgica de un tumor en la región de la fosa posterior parece ser la única característica común.